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Acusado un hombre de abusar sexualmente de su empleada en una empresa de limpieza de Leganés

La víctima no denunció antes por miedo a ser despedida: "Me sentía como una mierda"

Héctor P.B., el acusado ha negado categóricamente las acusaciones: "Todo es completamente falso", "jamás" le ha tocado "ni un solo pelo"

madrid | 13.02.2018 - Actualizado: 14:46h

EUROPA PRESS

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid juzga desde este martes a Héctor P.B., acusado de valerse de su superioridad jerárquica dentro de una empresa de Leganés para abusar sexualmente de una empleada en reiteradas ocasiones. Una joven que fue presuntamente víctima de abusos sexuales continuos por parte de su jefe, Héctor P.B., en una empresa de limpieza de Leganés ha relatado ante el juez los supuestos episodios, y que en un primer momento no denunció por "vergüenza y miedo" a perder el trabajo, así como por sentirse "una mierda".

Así lo ha contado este martes ante el juez de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid, en una vista en la que también ha declarado como acusado el presunto agresor, así como el padre de la chica y varios de sus compañeros en calidad de testigos.

La joven, que comenzó a trabajar durante los fines de semana en la empresa de limpieza responsable de la limpieza de las calles de Leganés, ha explicado que desde que nombraron capataz a Héctor B.P. en septiembre de 2014 éste le preguntaba por "cosas íntimas y fuera de lugar" cada vez que pasaba por su zona de limpieza. "Nunca me dijo nada sobre el trabajo. Cada tres minutos estaba ahí intimidándome. Una vez de la ansiedad que me provocaba hasta me desmayé", ha apuntado.

El primer abuso, según la chica, se habría producido el 14 de septiembre de 2014, a raíz de que le comentara que tenía una contractura en el hombre producto de sus clases de danza y el acusado se ofreciera a darle un masaje. "Necesitaríamos un spa. Yo te puedo hacer un masaje, pero tiene que ser mutuo", cuenta la joven que el presunto abusador le dijo.

"Me esperó en la puerta del baño y me dijo que entrara al despacho. Cuando me senté, comenzó a tocarme el hombro introduciendo la mano por debajo de camiseta, tocándome los pechos, me metió la mano en el pantalón y me tocó las partes íntimas. Le dije que parara tres veces pero yo me quedé paralizada: no podía hacer nada. Finalmente paró y me dijo que no se lo dijera a mi padre", ha narrado.

Mes y medio más tarde tuvo lugar presuntamente otro episodio similar. Héctor B.P, siempre según el relato de la chica, la habría obligado a subirse a la parte trasera de una furgoneta, donde supuestamente la cogió del cuello con fuerza y la obligó a realizar una felación.

"COMPENSABA ESTAR SIETE HORAS MAL Y EL RESTO DE LA SEMANA BIEN"

"Yo me sentía avergonzada, como una mierda. Me dijo que si me portaba bien con él me quitaría zonas para limpiar", ha asegurado en relación al "miedo" de poder perder tanto su empleo como el de su padre, también capataz en la empresa, a lo que ha añadido: "Me planteé que a lo mejor compensaba estar siete horas mal y el resto de la semana bien".

En la tercera ocasión la joven sostiene que su jefe la habría empujado contra una pared en el baño de chicas, tocándole los pechos y el culo: "Me empezó a bajar el pantalón pero conseguí que parara, vestirme y salir de allí".

En última instancia, ya en marzo de 2015, habría ocurrido lo más grave. "Fue el peor día de mi vida", ha relatado lamentándose la joven, quien ha explicado que todo comenzó cuando la obligó a entrar a su despacho. Allí la habría invitado a una cerveza y la habría conminado a hablar de "sado y porno". También le ofreció supuestamente hacer un trío con un amigo mientras le decía que se calmara porque "no le iba a hacer nada". Tras esto, la chica defiende que comenzó con unos abusos de mayor calado.

Estos supuestos abusos, según detalla la Fiscalía, dejó a la mujer como secuela un trastorno de estrés postraumático. Además, y a consecuencia del tratamiento psicológico al que fue sometida, se comprobó que presentaba indicadores con vulneración afectiva, "así como indefensión ante sus vivencias y acomodación a la situación abusiva referida con sentimientos de culpa y estrés". "Aún estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico", ha apostillado.

EL ACUSADO: "TODO ES COMPLETAMENTE FALSO"

Héctor P.B., sin embargo, ha negado categóricamente las acusaciones de la chica, defendiendo que "todo es completamente falso" y que "jamás" le ha tocado "ni un solo pelo". Asegura, no obstante, que la denuncia se produjo "para asegurar los puestos de trabajo de ella y de su padre", y que solo estuvieron a solas "una vez, como un minuto".

Además, ha achacado la causa a una mala relación con el padre de la joven, con quien "mantenía una mala relación" producto de disputas para ascender en el escalafón de la empresa. "Aún así, me pidió que le hiciera el favor de llevar a su hija todos los días al trabajo", ha puntualizado.

Este último extremo, sin embargo, ha sido rechazado por el progenitor, quien ha explicado que no fue de tal modo, sino que Héctor P.B. fue quien se ofreció a realizar dichos viajes. "Yo no competía con nadie, solo iba a hacer mi trabajo", ha contado en relación a esa presunta disputa por un mejor puesto laboral.

El padre también ha esgrimido que encontraba a su hija "muy rara", pero que fue una compañera quien finalmente le dijo lo que estaba pasando: "Si no me llegan a calmar ese día le arranco la cabeza".

Por último, una compañera de clase de danza de la joven ha corroborado la versión de los abusos, añadiendo que ésta "empezó a perder peso, a llorar y a tener crisis de ansiedad".

ABUSOS SEXUALES

De acuerdo con el escrito de acusación del Ministerio Público, el acusado trabajaba como capataz en una empresa de Leganés y en septiembre de 2014 comenzó a mostrar un trato diferente hacia la empleada, interesándose por temas personales "que sobrepasaban el ámbito estrictamente laboral". Por aquella época, además, la empresa se encontraba en proceso de reducción de plantilla, y ello generó en la víctima un "sentimiento de temor" a perder tanto su empleo como el de su padre, quien trabajaba en la misma empresa si no accedía a las peticiones del procesado. El primer abuso, de acuerdo con las indagaciones de la Fiscalía, se produjo el 14 de septiembre de 2014, a raíz de que la mujer le comentara que tenía una contractura en el hombre y el acusado se ofreciera darle un masaje.

"Valiéndose de la relación de superioridad que ostentaba, comenzó a tocarle el hombro introduciendo la mano por debajo de camiseta, tocándole los pechos, llegando a meterle la mano entre el pantalón y a tocarle con los dedos en sus partes íntimas", narra el Ministerio Público, precisando que la mujer se quedó "paralizada" por la situación y que le manifestó hasta en tres ocasiones que cesara.

Mes y medio más tarde el acusado forzó presuntamente a la mujer a que le hiciera una felación, "accediendo ésta ante la superioridad del acusado y el miedo que le suponía las repercusiones que en el empleo pudiera suponer su negativa". En la tercera ocasión la empujó supuestamente contra la pared tocándole el pecho y el culo, "llegando a meterle las manos entre el pantalón y le tocó los genitales abrazándola para impedir que se moviera". El último abuso se habría producido en marzo de 2015 cuando Héctor P.B. "aprovechó que se había quedado a solas con la mujer en una estancia de la empresa para cerrar la puerta con llave y penetrarla vaginal y analmente porque si no accedía iba a tomar cartas en el asunto".

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